Martes, 18 Octubre 2016 15:30

La Policía del Futuro

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En el día de hoy, 18 de octubre se llevó a cabo la tercera instancia de la Mesa Nº 6 sobre Seguridad y Convivencia Ciudadana, donde se expusieron varias de las propuestas presentadas por las organizaciones participantes.


Entre las presentadas, “Fútbol en la Calle”, propuesta que nació en una Mesa Local y se desarrolló durante 7 años de campeonatos donde la violencia estuvo ausente a pesar de la incredulidad inicial de los propios vecinos donde se desarrollaba la actividad que fueron sumándose como simples espectadores.
La propuesta apunta a premiar actitudes y a ganar por puntos en base a ello y no por goles; participaron cientos de jóvenes, el escenario eran las calles de los barrios con partidos simultáneos donde los conflictos -los pocos que se suscitaron. fueron resueltos por los mismos participantes haciendo de ello un motivo para calificar y premiar el resultado.


La dinámica de la jornada fue transcurriendo con presentaciones e intervenciones que hicieron conocer las suyas a su tiempo como la Arquidiócesis de Montevideo y La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas. Esta última  expuso a su tiempo la suya respecto al concepto de RSE (Responsabilidad Social Empresarial), donde las empresas se ofrecen para dar respuestas junto con el Estado. Particularmente dedicó su intervención a ofrecer a las empresas como destinatarias de muchos de los proyectos que la sociedad civil impulse aliviando la participación del Estado que cuenta con recursos que todos sabemos son limitados.


En la segunda parte de la tercera jornada de la Mesa Nº 6, el director de la Policía Nacional hizo referencia a la Policía del futuro Uruguay.


El Crio. Gral. (R) Mario Layera partió desde un diagnóstico actual para elaborar una proyección hacia el año 2030 planteando un escenario posible al accionar policial desde la percepción de quien dirige los destinos de la Policía uruguaya.


"A los efectos de definir un concepto proyectado hacia el 2030, debemos partir de la base del diagnóstico actual en cuanto a las fortalezas y debilidades de la institución y así visualizar los desafíos que enfrentaremos en el camino hacia este objetivo.


Cuando tratamos el perfil profesional entendemos que debemos partir de requisitos de mayor nivel cultural, sin distinción de escalas o niveles como los actuales, dado que resulta fundamental poner como elemento esencial la calidad sobre la cantidad, resultando además que el proceso de selección, capacitación y motivación igualmente deben ser de la más alta exigencia. Un profesional cuya base formativa desarrolle el concepto de la profilaxis del delito como estrategia primordial con un amplio conocimiento de las necesidades comunitarias, sustentado en un sistema integrado de información que otorgue el poder de análisis para alcanzar una acción proactiva y detección precoz del conflicto criminal y su origen.


Utilizando la infraestructura de carácter nacional que se posee y que constituye una fortaleza para lograr un despliegue optimo en el territorio nacional acorde a los requerimientos de la demanda, la cual resultará dinámica y por lo tanto requerirá flexibilidad y movilidad del procedimiento operativo. En ese accionar se debe tener en cuenta el adecuado equilibrio de la defensa de los derechos humanos y el uso de la fuerza en situaciones críticas, reservado y ejecutado por especialistas debidamente capacitados que deberán contar con la tecnología que multiplique sus condiciones físicas y de inteligencia, esto determinará que podamos reducir el número de Policías ejecutivos.


La dignificación de la función basada en la protección y contención debe estar remunerada teniendo en cuenta el riesgo, la esencialidad, la dedicación exclusiva y la especialidad.


Como elementos tácticos imprescindibles, la movilidad del despliegue para consolidar una cultura prevento disuasiva que mejore el tiempo de respuesta a la emergencia y la atención de la denuncia lo que implica la capacidad de actuar por medio de individuos integrados a sistemas inteligentes, por eso la utilización de la observación y registro tridimensional de los espacios públicos y zonas críticas fortalecerán las operaciones.


La investigación del delito deberá sustentarse en la criminalística científica, con la obtención del adecuado recurso tecnológico en su aplicación y la posibilidad del despliegue a todo el territorio nacional en un tiempo no mayor a 60 minutos para relevar la escena.


Finalmente se deberá otorgar mayor participación a la ciudadanía produciendo ambientes de intercambio que mejoren las defensas o autocuidado del ciudadano y su comunidad, brindando el mayor acceso a la información disponible sobre la conducta criminal y zonas de influencias.
Igualmente se debe avanzar para lograr una conexión equilibrada y de mejor rendimiento en los resultados entre la seguridad privada y la Policía, con la integración de sistemas que permitan un cuidado estático por una parte que coadyuve en disminuir la sobrecarga actual de los recursos públicos, asegurando con ello la permanencia y movilidad del despliegue ya enunciado.


Las Comisarías tendrán un rol preponderante a la atención de las inflaciones leves, los conflictos relacionados a la violencia doméstica y de género y los problemas vecinales practicando la intermediación, negociación y junto a otros actores la justicia restaurativa.


La prevalencia de la cultura preventiva sobre la represiva es una necesidad ineludible, que indica un camino a seguir y a alcanzar con la participación de toda la sociedad, mediante una proximidad con ella para construir la confianza que permita gestionar una estructura versátil, descentralizada en sus formas de operar, pero centralizada en la información y gestión, obteniendo mejor eficiencia y eficacia de los recursos que se le otorgan."


Abierto el intercambio, Layera explicó el sentido de sus palabras apuntando al concepto de forjar un Policía preventor antes que uno cazador, que es quien reprime un delito ya acontecido. En la aspiración del Director de la Policía Nacional, la prevención apunta a evitar el daño actuando antes de que el mismo se produzca.


Otra de las consultas hizo referencia al papel de la Policía Comunitaria reclamada por una de las organizaciones asistentes. La respuesta fue contundente en cuanto expresó que la formación curricular de la Nueva Policía incluye la formación del perfil comunitario en los agentes policiales, haciendo valer un modelo europeo que fue desarrollado con singular éxito en nuestro país y que hoy es de aplicación nacional.


Layera habló del modelo POP - Policía Orientada a la resolución de Problemas, y en base a ese modelo es que se plantea una serie de programas que contribuyan a ese nuevo modelo. De ese modo, programas como el de Justicia Restaurativa, donde se da el contacto entre víctima y victimario para propiciar el resarcimiento del daño ocasionado, son algunas de las medidas que se proyectan a futuro, expresó.

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